Su presencia será un símbolo de esperanza, consuelo y oración para quienes visitan este lugar, recordando con amor a sus seres queridos y encontrando fortaleza en los momentos más difíciles.
Gracias a la generosa donación de Monseñor Bolívar Piedra, esta sagrada imagen encuentra un nuevo hogar entre la gente que mantiene viva la fe y las tradiciones que nos identifican.